Arcade Fire noquea a un WiZink entregado

Brutal espectáculo de los canadienses en Madrid.

Tras casi ocho años de espera, por fin pudimos disfrutar de nuevo de Arcade Fire en Madrid, en aquel 2010, vivimos el mejor concierto que ofreció el Palacio de los Deportes ese año (opinión personal, pero compartida por muchos).

No voy a negar que tenia dudas de este nuevo concierto, no había querido mirar mucho sobre la gira, pero el formato “360” no me acababa de convencer.

Y allí nos encontrábamos, delante de un escenario con forma de ring de boxeo, con un WiZink muy lleno ( según organización 13.000 almas ) y 20 minutos después de la hora programada.

La salida de la banda como si fueran boxeadores y su presentación por los altavoces por un “speaker”, se me antoja un poco forzada, pero pensándolo bien, no hay mejor manera de calentar el inicio de una “fiesta“, el jaleo, alboroto y ebullición que provoca en los fans que forman el pasillo de entrada, se va extendiendo por toda la pista y lleva a los canadienses hasta el ring con vítores de vencedores sin haber iniciado el combate.

Su inicio apoteósico con “Everything Now“, nos pone a todos a bailar bajo las dos grandes bolas de discoteca, una a cada lado del ring, por si había alguna duda de que esto iba de temazos, himnos y coros monosílabos beodos, la segunda “Rebellion (Lies)” de su álbum de debut “Funeral“.

Casi sin aliento con solo dos temas, suena “Here Comes the Night Time” y bien que venia la noche si , “No Cars Go” nos tele-transportaba a ese inolvidable concierto del 2010 y nos dejaba la garganta con los primeros síntomas de desgañitarse.

Dos canciones de su último y controvertido disco, “Electric Blue” y “Put Your Money on Me” dejan paso para el momento relax de “Neon Bible” que además viene acompañado con la petición de que todo el mundo encienda la linterna del móvil y por supuesto el WiZink se llena de luciérnagas cibernéticas , vamos con “My Body Is a Cage” también de su segundo álbum.

Momento este de calma relativa, en el que nos damos cuenta de que no todo es tan maravilloso, no hay barras en pista, solo “mochileros” y un grifo en una de las esquinas, el calor y sofoco empieza a notarse y es un trauma pedir bebida, perdón , solo cerveza y si no te gusta “te jodes”.

Pero que no decaiga la fiesta, los pies con ganas de rock&roll se ponen de nuevo en marcha con “Keep the Car Running”.

Es cierto que con tanta “parafernalia” y las pantallas que rodean el ring por encima, nos olvidamos de la calidad musical y nos entregamos de nuevo a la fiesta coreando “Neighborhood #1 (Tunnels)” y por supuesto con otro himno que desata el éxtasis , suena “The Suburbs“.

Esto ya no hay quien lo pare “Ready to Start“, “Reflektor“, “Afertlife“, poco a poco caen los temazos, acompañados de la bajada tanto de Butler, como de Chassagne a pocos centímetros de nosotros.

En total veintidós temas que tienen un memorable final con “Wake Up“, todavía hoy sigue resonando en mi cabeza, sacándome una sonrisa, les acompañan los teloneros, la gran banda de Jazz y Swing “Preservation Hall Jazz Band” y por supuesto todo el WiZink coreando “oooohhh ohhhhh oooohh oooohhh“.

Todavía tocando el tema que nunca acaba , se bajan del ring, por el pasillo abierto entre el publico, continúan tocando y con la fiesta, incluso fuera, en la calle ( de esto nos enteramos después ).

Dudas disipadas, si, merecía la pena pagar el alto precio de las entradas, no hay comparaciones de cual fue mejor, si el de 2010 o este, los dos fueron grandes, Arcade Fire son GRANDES.

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