Archivos de la categoría Cronicas

Arcade Fire noquea a un WiZink entregado

Brutal espectáculo de los canadienses en Madrid.

Tras casi ocho años de espera, por fin pudimos disfrutar de nuevo de Arcade Fire en Madrid, en aquel 2010, vivimos el mejor concierto que ofreció el Palacio de los Deportes ese año (opinión personal, pero compartida por muchos).

No voy a negar que tenia dudas de este nuevo concierto, no había querido mirar mucho sobre la gira, pero el formato “360” no me acababa de convencer.

Y allí nos encontrábamos, delante de un escenario con forma de ring de boxeo, con un WiZink muy lleno ( según organización 13.000 almas ) y 20 minutos después de la hora programada.

La salida de la banda como si fueran boxeadores y su presentación por los altavoces por un “speaker”, se me antoja un poco forzada, pero pensándolo bien, no hay mejor manera de calentar el inicio de una “fiesta“, el jaleo, alboroto y ebullición que provoca en los fans que forman el pasillo de entrada, se va extendiendo por toda la pista y lleva a los canadienses hasta el ring con vítores de vencedores sin haber iniciado el combate.

Su inicio apoteósico con “Everything Now“, nos pone a todos a bailar bajo las dos grandes bolas de discoteca, una a cada lado del ring, por si había alguna duda de que esto iba de temazos, himnos y coros monosílabos beodos, la segunda “Rebellion (Lies)” de su álbum de debut “Funeral“.

Casi sin aliento con solo dos temas, suena “Here Comes the Night Time” y bien que venia la noche si , “No Cars Go” nos tele-transportaba a ese inolvidable concierto del 2010 y nos dejaba la garganta con los primeros síntomas de desgañitarse.

Dos canciones de su último y controvertido disco, “Electric Blue” y “Put Your Money on Me” dejan paso para el momento relax de “Neon Bible” que además viene acompañado con la petición de que todo el mundo encienda la linterna del móvil y por supuesto el WiZink se llena de luciérnagas cibernéticas , vamos con “My Body Is a Cage” también de su segundo álbum.

Momento este de calma relativa, en el que nos damos cuenta de que no todo es tan maravilloso, no hay barras en pista, solo “mochileros” y un grifo en una de las esquinas, el calor y sofoco empieza a notarse y es un trauma pedir bebida, perdón , solo cerveza y si no te gusta “te jodes”.

Pero que no decaiga la fiesta, los pies con ganas de rock&roll se ponen de nuevo en marcha con “Keep the Car Running”.

Es cierto que con tanta “parafernalia” y las pantallas que rodean el ring por encima, nos olvidamos de la calidad musical y nos entregamos de nuevo a la fiesta coreando “Neighborhood #1 (Tunnels)” y por supuesto con otro himno que desata el éxtasis , suena “The Suburbs“.

Esto ya no hay quien lo pare “Ready to Start“, “Reflektor“, “Afertlife“, poco a poco caen los temazos, acompañados de la bajada tanto de Butler, como de Chassagne a pocos centímetros de nosotros.

En total veintidós temas que tienen un memorable final con “Wake Up“, todavía hoy sigue resonando en mi cabeza, sacándome una sonrisa, les acompañan los teloneros, la gran banda de Jazz y Swing “Preservation Hall Jazz Band” y por supuesto todo el WiZink coreando “oooohhh ohhhhh oooohh oooohhh“.

Todavía tocando el tema que nunca acaba , se bajan del ring, por el pasillo abierto entre el publico, continúan tocando y con la fiesta, incluso fuera, en la calle ( de esto nos enteramos después ).

Dudas disipadas, si, merecía la pena pagar el alto precio de las entradas, no hay comparaciones de cual fue mejor, si el de 2010 o este, los dos fueron grandes, Arcade Fire son GRANDES.

Los Planetas llevan a Madrid al éxtasis

Costó entrar en calor, quizá porque a muchos nos pilló por sorpresa el horario, en víspera de festivo y en el antiguo Palacio de los Deportes uno se espera el concierto a las 10, pero no, a las 9 de la noche empezaban Los Planetas y, para muchos, había sido día laborable a pesar de estar metidos en el puente más largo del año.

También porque el arranque de concierto se encarga de que vayas poco a poco, esa oscuridad flamenca que nos transmiten los primeros temas de la banda, con Los Poetas, Seguiriya de los 107 faunos, Señora de las Alturas y Si Estaba Loco por Ti, van haciendo que entres en ese mundo tan peculiar de Los Planetas mientras cierras los ojos, mueves la cabeza y te dejas llevar por unos acordes que cuando te quieres dar cuenta te han llevado al primer éxtasis colectivo de la noche que nos llega con Corrientes Circulares. Pronto llegaría el segundo, tras Hierro y Niquel, Parte de lo que me debes y Amanecer, Islamabad vuelve a poner al Wizink Center (en su formato ring) patas arriba. Y aqui hay  que hacer un alegato a favor de “Zona Temporalmente Autónoma”.

Tras siete años desde que los granadinos publicaran su último disco, “Una Ópera Egipcia”, muchos estábamos expectantes por ver que nos depararía este nuevo disco, por saber si Los Planetas retomarían el lugar que por historia les pertenece o, si por el contrario, nos encontraríamos con un grupo sin nada nuevo que ofrecer y que tendría que vivir de, eso si, nada más y nada menos que ocho discos que de, desde mi punto de vista, les convierten en uno de los mejores grupos de la historia de nuestro país, en los precursores de un movimiento “indie” que hoy en día llena salas días tras días y da lugar a decenas de festivales a lo largo y ancho de toda España.

Pero “Zona Temporalmente Autónoma” ha enganchado con los fans de Los Planetas, esos que ya tenemos de 30 y 40 para arriba, y es capaz de enganchar con la gente joven que ayer se dejaban ver por el antiguo Palacio. El disco funciona en directo, y bien que lo hace, la prueba fue Islamabad, la gente la gritó, la cantó, la festejó como si hubiera estado incluida en “Súper 8” o en cualquier otro disco anterior de Los Planetas. Y esto también ocurrió con Espíritu Olímpico, pero para eso tenemos que dar paso a La Bien Querida, y aún no ha salido al escenario.

Tras Islamabad ya nada, ni nadie, paró a Jota y los suyos. Lo mejor de Los Planetas salió a flote y la gente andaba en trance, dejándose la voz canción tras canción. Por aquí pasaron Un Buen Día, Santos que yo te pinté, José y Yo… hasta que Alegrías del Incendio nos trae el primer hasta luego de la banda.

Con su vuelta al escenario dan la bienvenida a La Bien Querida y de nuevo vuelta al éxtasis con No sé Como Te Atreves Espíritu Olímpico (demostrando de nuevo que ZTA funciona y ha creado otra serie de himnos que sumar a la larga lista de Los Planetas). Tras despedir del escenario a La Bien Querida con un intenso abrazo entre esta y Jota, Los Planetas vuelven a despedirse de nuevo del público con la canción homónima de su último disco.

De nuevo el público les reclama su salida y allá que vuelven para regalarnos otra vez tres canciones de lo mejor de su repertorio, Nuevas Sensaciones, Pesadilla en el Parque de Atracciones y De Viaje nos hacen desear que esto no acabe nunca, que dure toda la noche porque aún tienen mucho que ofrecernos… pero se van, y ya van tres. Esta vez la gente les reclama con más fuerza y, claro está, de nuevo salen.

Y si antes hacíamos un parón para reclamar el protagonismo que “Zona Temporalmente Autónoma” merece, ahora lo hacemos para resaltar el trabajo del que seguramente sea el mejor batería que tiene este país. Con la vuelta al escenario ya por última vez de Los Planetas para tocar la canción con la que nos dirían adiós, La Caja del Diablo, la banda suelta todo el rock que lleva dentro para regalarnos un final apoteósico, pero lo de Eric es impresionante, que fuerza, que energía… las luces le iluminaban a él sobre el escenario y el motivo estaba claro. Media canción (o más), salía de sus manos.

Larga ovación para despedir a Los Planetas, para agradecerles más de dos horas de concierto, por habernos dado de lo mejor de su repertorio, porque son pasado, presente… y futuro de nuestra música.

 

 

 

Casi tres horas con Peter Hook & The Light

Crónica del concierto en Madrid.

Con la puntualidad esperada comienza la primera parte del concierto dedicada al Substance de New Order, “Ceremony” es la canción elegida para el comienzo de un largo, intenso y sentido concierto.

La sala Mon ( antigua sala Penélope ) casi llena y los pocos móviles en alto indican que la media de edad supera los 40, tengo la impresión que muchos buscábamos caras conocidas del pasado, irremediablemente cambiadas por el paso de los años, también se palpa la emoción por lo que vamos a presenciar, cuantos años escuchando muchos de los temas, convertidos en himnos  y ahora tenemos delante de nosotros a uno de sus artífices.

La cuarta canción es “Blue Monday” y es el primer estallido de los presentes, parece que también despierta a la banda, hay mucho pregrabado y la banda es mas punk que tecno, de esto nos damos cuenta en la segunda parte del concierto.

Después de “Confusion” le toca el turno a una de las favoritas de Hook “Thieves Like Us“, en un par de canciones el que canta es David Potts (cantante de Monaco el otro grupo que formó Peter Hook).

Para despedir la primera parte otros dos himnos “Bizarre Love Triangle” y “True Faith“, que incendian de nuevo la sala, unos minutos de descanso para coger aire y empezar con “Warsaw” la primera de los 17 temas que disfrutaremos de Joy División, el cambio es radical, ya con esta primera canción notamos la sacudida, la banda con mucha mas fuerza, mas motivados.

Siguiendo el mismo orden del disco, cuando llega “Digital” nos tienen cogidos en el puño y nos menean a su gusto, nos llevan de viaje con “Autosuggestion“, disfrutamos de “Transmission” y nos arrolla como una apisonadora “Incubation“.

Casi en trance con “Atmosphere“, nos llega el delirio con “Love Will Tear Us Apart“, no acabo de encajar el coreo del tema como en el futbol, pero hay que disfrutarlo a muerte y eso hacemos, pensamos que puede ser el final, pero vuelven con siete temas más y joyas como “Disorder“, “Isolation” y una final “Shadowplay” que hacen que nos pongamos a poguear frenéticamente, acercándonos al pasado como si hubiéramos vivido realmente un concierto de Joy División en su presente.

Jamiroquai deslumbra en Madrid

Con puntualidad extrema británica, a las 21:30 saltaban al escenario Jason “Jay” Kay , acompañado por 6 músicos y sus 3 coristas, los kilos de mas del británico nos sorprenden a todos, la imagen que tenia en la memoria es ese chico delgadito y desgarbado, siempre con sombrero o gorro, con su original forma de bailar que incitaba a imitarle y con su funk que enganchaba y atrapaba desde la primera escucha.

Tenia mis reticencias para acudir al concierto, el precio de la entrada en pista y su desaparición de los escenarios durante 7 años, no me motivaban demasiado, me imaginaba un show insulso, menos mal que cometí el error de acudir.

Era la primera vez que Jamiroquai paraba en Madrid para un concierto de gira , lejos queda su visita en aquel primer y ultimo “Rock in Rio” de 2008, en esta ocasión el Wizink con casi “sold out” , le esperaba con los brazos abiertos, Jamiroquai encaja en todo tipo de gente, mirando alrededor encuentro mayores de 50, los que apenas superaban los 20 y los 30 y los que pasamos de 40.

Imagen de una de las pantallas

En la cabeza su nuevo “gorro”, un casco iluminado con led multicolor, que además está motorizado y que de vez en cuando se abre imitando a las plumas de su anterior corona de jefe indio, esto le obliga a llevar guantes negros y chándal de manga larga para esconder el mecanismo que acciona los cambios de color y el movimiento de las “plumas”.

Empieza con la primera del nuevo disco “Shake It On” , el sonido es impecable y el escenario es espectacular lleno de luces y pantallas, pese a toda la “parafernalia”, Jason y su particular forma de moverse sobre el escenario le hacen el rey de la gran pista de baile en la que se convierte el Wizink con “Little L” , no faltaron las dos palmaditas por supuesto.

Con la sonrisa en la cara llega “Automaton” que da titulo al ultimo trabajo y que demuestra que Jamiroquai ha transformado su sonido, adaptándose al de moda electrofunk o neofunk.

Nos da la gracias por el apoyo en estos 25 años de carrera y sigue con “The Kids” , canción no esperada , su ritmo frenético sigue haciendo mover las caderas de todos los que estamos allí, nos da un respiro con la suave “Space Cowboy” para llevarnos al éxtasis de nuevo con “Alright“, sus piernas no paran, contagiándonos a todos y haciendo que al final de la canción suspire un “España” de agradecimiento.

Vuelve al nuevo disco, eso si, nos regala versión de “Cloud 9“, le sigue “Superfresh” tema ideal para clase de aerobic y que nos prepara para otro gran momento, suena la bomba “Cosmic Girl” que convierte de nuevo el palacio en una gran fiesta de funk, Jason bromea con el estado de sus caderas después de 23 años y las compara con las de Shakira.

mueve los pies hasta encima de los altavoces

Sigue el concierto con temas de todos sus discos y nos vamos acercando al final, “Emergency on Planet Earth” , “Canned Heat” y lo que parece el final con otra bomba “Love Foolosophy“, se despide de nosotros y le respondemos con nuestros móviles en linterna que hacen que se ilumine el Wizink del otro lado, pedimos el bis y no tarda en salir y decirnos que somos “un publico asombroso”, suena “Virtual Insanity” la canción que nos enganchó a muchos en el 96, el estado de felicidad en el que estamos podría derretir los polos, quizá por eso termina aquí el concierto , esperábamos “You Give Me Something” pero no llegó, se despiden emocionados, con un Wizink rendido a sus pies, antes de salir del todo, Jason firma un par de autógrafos y regala un par de camisetas, no las tira, las entrega señalando a la persona escogida, parece un buen tipo.

Ya no queda nadie arriba, solo la energía transformada.

Exquirla en Madrid, el arte hecho música

16 de Noviembre de 2017, habrá que grabarse bien este día porque puede ser que, para muchos de nosotros, haya sido la última oportunidad que hayamos tenido de ver a un supergrupo del que en años se debería hablar con el respeto y la admiración que su trabajo merece.

Días atrás, aún no sabía que asistiría al concierto de Exquirla, y no lo sabía porque ciertos amigos se habían empeñado en ello, me encontré en unos grandes almacenes de un centro de Madrid con una edición especial de Omega, aquella otra obra de arte que Lagartija Nick y Enrique Morente publicaron en el año 1996. La grabación no fue nada fácil y los primeros conciertos tampoco, sobre todo para aquellos seguidores de Enrique, aunque hablan de que también había recelos al proyecto entre cierto sector del rock, que no entendían como se podía profanar con esas guitarras y esos sonidos algo tan puro para ellos como el flamenco.

Guardando las distancias, que son muchas, entre Lagartija y Toundra, entre Morente y el Niño de Elche, entre Lorca y Enrique Falcón, pero sobre todo entre Omega y Para Quienes Aún Viven, lo que a mi me queda es que estamos ante una obra de arte en forma de disco tanto en uno como en otro, y al igual que Omega fue ganando peso con los años y ha sido el tiempo el que le ha puesto en el lugar que se merece, con Exquirla y Para Quienes Aún Viven tendrá que ocurrir lo mismo.

Hago esta comparativa ahora no como algo nuevo que vaya a descubrir yo tras casi un año de la publicación del disco, esto viene ante una sensación que  me recorría el cuerpo mientras asistía al concierto que la banda ofreció en la sala Joy Eslava de Madrid y que no es otra de que estaba ante algo histórico en la música española. Algo único, como en su día lo fue Omega, y que quizá no se haya valorado aún como se merece, o que quizá, mejor dicho, no haya cogido todavía la dimensión que se merece y el tiempo habrá de darle.

Les quedan tan sólo ya una fecha más antes de cerrar, esperemos temporalmente, el proyecto. No sabemos cuándo se volverán a unir, creo que ellos mismos tampoco, aunque si han dicho que les gustaría componer un nuevo disco. Ojalá sea cierto.

El concierto arrancó con Canción de ENiño de Elche recitando las palabras que Enrique Falcón escribió en La Marcha de los 150.000.000 y, para cuando nos quisimos dar cuenta, ya teníamos los acordes de Destruidnos Juntos sonando de las guitarras de los chicos de Toundra mientras el público que llenaba la sala pedía silencio y uno no podía dejar de emocionarse, de sentir como se le pone la piel de gallina mientras cierra los ojos y la voz de uno y los sonidos de los otros le atrapan y le hacen sentir partícipe de algo único.

A partir de aquí seguimos emocionándonos canción tras canción, una tras otra van pasando las canciones de Para Quienes Aún Viven, la gente seguirá pidiendo silencio, hay momentos para las palmas, incluso para que la banda dirija unas cuantas palabras al público. También hay momento para la acústica con Contigo y con Un Hombre llegará el momento cumbre de la noche, que canción, que sonido, uno no puede más que alucinar viendo a Niño de Elche interpretándola sobre el escenario, pero también llegará el primer adiós de la banda a un público totalmente entregado con la causa pero a los que no harán mucho esperar para, tras tocar La Canción de Amor de San Sebastián, compuesta en origen por Niño de Elche y basada en un poema de T.S. Eliot, despedirse de todos nosotros hasta no sabemos cuando, la espera merecerá la pena mientras vuelvan, si no, habremos sido testigos de algo único, seguro.

Pero lo que hay que destacar antes que lo que el concierto fue en si mismo es lo que uno siente cuando ve a Exquirla en directo. Si el disco ya te atrapa y te manda a un mundo de sentimientos y emociones donde la épica es la protagonista, su directo te atrapa para no soltarte jamás. Estos cinco pedazo de músicos, o uno más otro, o sea Toundra más el Niño de Elche, funcionan a las mil maravillas, aquí no destaca ninguno por encima de otro. La voz de Paco es impresionante y, para los más escépticos, mi mujer entre ellos, si, todos los sonidos que oyes, al margen de los instrumentales, salen de su voz, no hay ni trampa ni cartón. Y para esa voz no podía haber mejor acompañamiento que el sonido de Toundra, un sonido que compite a la par por ser el protagonista de las canciones. Un sonido que eleva a la épica el disco y un proyecto esperemos haya nacido para perdurar en el tiempo.

¡Larga vida a Exquirla!

Crónica del concierto de Mogwai en Madrid

Con sus copas de vino en mano salían Mogwai al escenario de La Riviera el pasado 25 de Octubre después de seis años desde que visitaran la capital por última vez, tras la gira de su “Hardcore Will Never Die But You Will”.

Esta vez traían novedades, a la baja definitiva ya sabida de John Cummings se sumaba la falta de Martin Bulloch por problemas de salud. El primero fue sustituido por Cat Myers, baterista de Honeyblood, y desde luego que cumplió con nota, llevar la batería de un grupo como Mogwai en directo no tiene que ser cosa fácil y se la vio como si llevara la vida entera con los escoceses. Por su parte, Alex Mackay, quien viene a sustituir a John Cummings en los directos, también dejó muy buenas sensaciones, se le vio muy activo durante todo el concierto y pasó por guitarra, teclados, para acabar tocando el bajo. Multidisciplinar el de Glasgow.

Así las cosas arrancó el concierto con puntualidad británica a la hora programada, las 21:15, y abrían con uno de los temas de su último disco, “20 Size”, toda una declaración de intenciones que nos dejaba claro que ellos habían venido a presentar su notable “Every Country´s Sun” y regalarnos de paso alguno de sus clásicos. Y así empezó la noche, tema del último disco y clásico al canto. Por la parte nueva se echó de menos “Coolverine”, probablemente la mejor canción de dicho álbum, y de las que sonaron nos queda la sensación de que “Party In The Dark” funciona a la perfección en disco pero que en directo baja un poco el nivel. Y es que esto de cantar no está hecho para Mogwai, ellos van a otras cosas, y nos guste o no nos guste.

En esa dinámica de intercalar temas, pronto se dejaron caer “I´m Jim Morrison, I´m Dead” y “Take Me Somewhere Nice”, que siguen sonando espectaculares, las presenten como las presenten en sus directos.  Y en esas andábamos cuando Mogwai dio un golpe sobre el escenario y se arrancó con uno de los momentos más aclamados de la noche. El grupo entero, con la excepción de Cat Myers, se vino al frente del escenario y guitarra en mano nos regaló una versión majestuosa del “Rano Pano” que fue aclamada por el público que llenaba la sala. “Rano Pano” nos sumergía entonces en esa atmósfera en la que los escoceses te envuelven como nadie en sus directos y de la que ya no pudimos salir,  “Helicon I”, a continuación, o “2 Rights Make 1 Wrongse encargaron de ello. “Every Country´s Sun” y la guitarrera “Old Poisons”, ambas del “Every Country´s Sun”, no se desentonaron en esta parte anterior a los bises, a la que se llegó con esta última.

Tras los gritos de los presentes pidiendo su regreso al escenario, Mogwai tampoco se hizo mucho de rogar y volvió, tras rellenar sus copas de vino, para regalarnos dos de los temas que mejor representan su sonido,  “Friend of the Night”, de su álbum del 2006 “Mr. Beast”, hipnotizó de tal manera que el público pedía silencio a quien se le ocurriera hablar, y “Mogwai Fear Satan”, de su álbum debut “Mogwai Young Team”, que aunque esperada como cierre no por ello defraudó, cada golpe de guitarra nos elevaba a los cielos mientras que en cada pasaje que los escoceses bajaban los decibelios de nuevo el silencio volvía a inundar la sala a la espera de esa explosión guitarrera que te lleva más allá. Alli, donde sólo Mogwai puede llevarte con su sonido.

En definitiva, un concierto de menos a más, donde quizá se le pudiera pedir más a Mogwai pero donde ellos lo tienen claro, esta gira es de presentación de su nuevo disco y como tal actuaron. Pero siempre hay magia en los conciertos de Mogwai

Cronica Royal Blood Madrid

Royal Blood llegaron a Madrid anoche tras su paso por el BIME y aunque como ya sabemos, un concierto en domingo no es el día más apropiado para llenar las salas, lo que algo se notó en el aforo del Palacio de los deportes, aunque fueron los suficientes para que los chicos Worthing (UK) pudieran brillar en todo su esplendor.

Su virtuosismo instrumental quedo reflejado desde el primer minuto y uno se explica realmente porque han tenido esa carrera de éxito meteórica desde que lanzaron su primer sencillo a finales del 2013.

Royal Blood son  sobretodo y ante todo una banda de rock´n roll, pero su principal y asombrosa característica es la ausencia de guitarras que es más que suplido por un bajo (Mike Kerr) que con una técnica  más que peculiar y una exigente pedalera hace puramente sentir al público que esta el mismísimo Jack White tocando la guitarra.

Es cierto que cobran una hermandad con White Stripes, y estos fueron los pioneros de dejar alucinado al mundo con solo dos músicos en el escenarios, ahora Royal Blood coge el relevo y da la sensación que hacen el más difícil todavía con un solo bajo, aunque es cierto que esta posiblemente más ayudado por el batería Ben Thatcher que en el caso de Jack White con su batería Meg White.

Ben Thatcher regalo varios momentos del portento que es sentado en una batería, como un pianista donde los dedos vuelan encima de su piano, es capaz de hacer volar sus brazos sobre bombos y platillos para dejar boquiabierto a todos sus fans que acudieron ayer al Palacio.

Mucha gente podrá pensar que sabe a poco la hora y 20 minutos que duro en el concierto pero hay que tener en cuenta que tienen dos discos y creo que se dejaron poco en el tintero.

Comenzaron How Did We Get So Dark? La primera canción que aparece en su último disco, y empezó a rugir ese sonido oscuro y seco que por momentos dispara un cohete y empieza a brillar llenando la sala de un sonido espacial, continuo Where Are You Now? Donde la batería camina con ritmos magnéticos y el sonido del bajo empieza a narcotizarnos sonando como una guitarra a pleno rendimiento.

Rápidamente se lanzaron a uno de los momentos estelares y esperados de la noche con Lights Out con ese ritmo trepidante que inflige la canción, el cuello de los asistentes giraba como anticipo de la noche de Halloween. Con el público extasiado dieron rienda suelta a Come on Over  de su primer disco con nombre homónimo, terminado por cautivar al público y dejando destellos de estilo del mismísimo Matt Bellamy (MUSE) con su incesantes chirridos en la parte más aguda del mástil.

Cuando comenzó a sonar I Only Lie When I Love You dieron una lección de como puedes partir las entrañas del alma con riffs demoledores y silencios que dejaban los pelos de punta.

Volvieron a su primer disco con Little Monster y el público se volvió loco con su energía aniquiladora, hoy más de uno tendrá que pasar por el fisioterapeuta para una puesta a punto.

Hook, Line & Sinker, te atrapa en un túnel, te enjaula en la rueda del hámster para seguir corriendo hasta encontrar la luz mientras suena la dulce melodía vocal donde también brillaron los coros que parecieron en algunas de sus canciones.

Continuaron You Can Be So Cruel, un tema que revindica a la banda que también saben hacer canciones más melódicas, para posteriormente dar lugar a She´s Creeping,  aquí está el rock más primario que corre por sus venas.

El palacio estaba totalmente entregado a Royal Blood y Mike no dejaba de golpear su bajo para exprimir todos los sonidos posibles y generar ese rugido mortificante, cuando se sentó en su teclado para dar pie a Hole in Your Hearth mientras que combinaba de forma magistral con las cuerdas de su arma más poderosa.

 

Regresaron a sus sonidos más oscuros y herméticos con Loose Change y para culminar su conciertazo comenzó a sonar una de las canciones más esperadas Figure it Out que se convirtió en uno de los momentos de más éxtasis del concierto. 

Para culminar la noche Ten Tonne Skeleton donde la banda se la veía conectada, dando los últimos zarpazos para dejar al público de Madrid estupefacto, y no podían acabar de otra forma que Out of the Black, el primer sencillo de su primer disco y que a mí personalmente me atraviesa por dentro, y en este caso sí que nos hacen recordar a los mejores White Stripes. 

Apabullantes, originales, frenéticos, virtuosos, muchos son los adjetivos que podríamos dar a esta banda que ha crecido como la espuma y van a dar muchas alegrías al mundo del Rock´n Roll.

 

Las 9 guitarras de Crashpad

Neuman en Joy Eslava

Tras los acústicos de este mes pasado , ayer Neuman hacia la puesta de largo de su ultimo disco Crashpad en la mítica sala madrileña.

Con la sala a reventar y tras una breve entrevista-presentación en la que nos agradecía nuestra presencia, empezaba el concierto con “Stones“, la garganta fría y la emoción de la noche, hicieron que su voz sonara mal, pero solo duró unos segundos, poco a poco se fue calentando para demostrar que sigue en plena forma.

El intercambio de guitarras fue continuo, hasta 9 diferentes, su fiel escudero las sacaba brillo antes de dárselas, cometiendo un error, creo que fue en “Marsha“, que empezó la canción y se dio cuenta que no era la guitarra que quería y tuvo que parar para cambiarla.

La intensidad iba subiendo y a la vez Paco Román, demostraba que es puro sentimiento, que sabe transmitirlo y que conecta con el publico.

No podían faltar “Turn it” ni “Bye Fear / Hi Love“, que hicieron levantar manos y lo pies del suelo, “Boystar” nos la sirvió en acústico y nos quedamos con las ganas de oírle cantar en español las estrofas de “Quiet“.

Tras una hora justita, se despidieron con una de las maravillas musicales de este año “Deleted Files” y aunque personalmente me hubiera gustado un Crashpad completo de inicio a fin, salimos todos cargados y felices de la electricidad emocional de Neuman.

Ya tendremos ese “completo” en alguno de los aniversarios de este especial “Crashpad”.

Rosalía y Refree

Concierto de Rosalía y Refree, Veranos de la Villa 2017

Hace varias semanas que sabía de este concierto, no pude asistir al de la gira, en el Teatro Lara en el mes de marzo y este no me lo podía perder, además en Moratalaz, barrio que me vio crecer.

Unos días antes, el Ayuntamiento de Madrid, anuncia que para evitar las colas , hay que sacar entrada, como era de suponer, aluvión de peticiones, enlaces que no funcionaban, web caída y las entradas volaron en minutos, como en otras ocasiones, si, me había quedado sin entrada.

El auditorio del Parque de la Cuña Verde, donde se iba a celebrar el concierto, es al aire libre, sus vistas son espectaculares ( foto de la portada), pero es muy pequeño, aún así, suponía que no iban a cerrarlo del todo y que podía acercarme para verlo.

Al llegar , me encuentro con 2 colas , la de la gente que tenia entrada y otra de gente que no tenia entrada, nunca había visto esto , la organización informaba que si fallaba alguien con entrada, dejarían pasar a los que no teníamos, me parece de locos, quedaba mas de media hora para el concierto y había mas de 150 personas en la cola de “no entrada” y seguía creciendo, pero no decían en ningún momento que dejarían pasar, con lo que conociéndome el parque , rodee la “montañita” y llegue al auditorio, se veía perfectamente, estaba a 5 metros del ultimo asiento, separado eso si , por un cordón de plástico, al que no te podías acercar a mas de 2 metros.

Pasadas las nueve de la noche , todavía había muchísimo sitio libre y al rato finalmente , creo que abrieron para que entrara la gente sin entrada.

Sobre las nueve y media, comenzaba el concierto, por los altavoces se escuchaba la voz temblorosa del hijo de Refree , recitando las primeras estrofas de “Toma este puñal dorao” de Carmen Linares, que sirven de intro de la primera canción “Si Tú Supieras Compañero“, sin palabras, escuchar la voz de Rosalía , hace que se me ericen hasta las pestañas, a veces cálida , susurrante, otras agarrada a la garganta, con quejio , como dijo Pepe Habichuela, “una niña de 23 años , cantando como una vieja”.

La colaboración de Rosalía con C.Tangana, ha hecho que a este concierto y al resto de la gira , se acerquen adolescentes cercanos al trap, pues ni esto y ni que sea al aire libre, hace que se rompa el silencio, solo lo rompe el sonido de los grillos y el viento, el respeto y admiración por lo que estamos viviendo y sintiendo, inunda el parque.

El concierto sigue con los temas del disco, continua con su cante a la muerte y Refree, continua metido en la guitarra, no es un hombre con una guitarra , esta fundido con ella , su pecho y su cabeza se apoyan para sentirla dentro, no está “tocando flamenco” y hace que todo el conjunto suene a flamenco.

En 3 canciones salen al escenario “Las Milagros” , así las ha presentado Rosalía , una docena de niñas de un colegio del barrio de las Ventillas de Madrid , que tienen como profesora a Ana Molina ( Hola a Todo el Mundo ) y que hacen los coros.

Después de anunciar el final , nos regala 3 canciones más , que nos siguen llevando al cielo veraniego de la villa.

Solo un deseo que espero cumplir , verles en una sala o teatro.

Paz y guerra, comienza el Mad Cool

Foo Fighters secan el césped del Mad Cool

Finalmente, la lluvia que parecía que iba a ser la protagonista de la primera jornada del festival, desapareció poco después de los primeros conciertos programados.

La tensión acumulada durante todo el día, se dejo notar en el comienzo, barras cerradas, camareros que se negaban a servir si no les protegían de la lluvia, olor a cloaca por el alcantarillado,las colas de los accesos en barrizal, baños atascados a las primeras de cambio, se notaba un poco de desanimo y fastidio en el ambiente, solo nos quedaba el consuelo de ver a Foo Fighters en un apocalipsis de truenos y rayos, inundándonos con su fuerza y haciendo del agua un aliado.

Pero sin que nos diéramos cuenta, poco después de que acabara el concierto de la gran promesa del soul estatal Nora Norman, que abrió con brillantez el escenario MondoSonoro, llegó la paz y los tímidos rayos de sol, nos hicieron quitar los chubasqueros.

Mientras Warpaint deleitaban a su publico, The Lumineers con casi una hora de retraso inexplicable, nos dejaron con la miel en los labios, tocando media hora y casi sin respirar, los aplausos finales de despedida, se mezclaron con la intro de Foals, que pese al horario de su concierto con mucha luz natural, nos hicieron saltar, bailar y corear sus grandes temas, con un final espectacular con “What Went Down“.

Casi sin poder saborear ese gran final de Foals, la gente empezó a llenar el aforo “infinito” del super escenario central, en ninguno de los conciertos del año pasado hubo tanta gente como ayer para ver a los reyes venidos de Seattle, los fuera de serie, los estratosféricos e inigualables Foo Fighters, dos horas y media de concierto, no faltó ninguno de sus himnos, el graznido visceral de Dave Grohl hizo que se secara el césped.

No fue un concierto mas, no son una banda de rock cualquiera, son un icono, una marca, su sonido impecable, contundente, con mucha fuerza y precisión, la gente vibraba, saltaba y meneaba la cabeza hasta descoyuntarse, en la primera media hora de concierto ya nos tenían a sus pies, hipnotizados, acelerados, la misma aceleración que nos llevo al final, como montados en un tren de alta velocidad.

A los siguientes conciertos íbamos como zombies, buscando la misma “droga” , pero ni el especial concierto de Unkle, ni los fuertes guitarrazos con aroma a Foo Fighters, de los jóvenes Catfish & The Botlemen, ni las remezclas “fiesteras” de Boys Noize, supieron darnos la magia de los de Seattle.

Otra vez mas , gracias Mad Cool.