“Prisioner” Vuelve la version mas emocional de Ryan Adams

La historia está llena de grandes discos que fueron creados en los momentos inspiraciones que sugieren una ruptura. Ryan Adams tras su reciente separación, ha hecho uno de esos grandes discos de cuando te encuentras a la deriva en tus pensamientos ,en una esquina de la calle vacía, justo al lado del halo de un farol, con un cigarro y suspirando.

Es como  un retrato de la idea tradicional de angustia masculina y nos da a conocer las angustias por las que ha pasado desde que su relación con su ex se ha ido para siempre.

Ryan Adams siempre me ha dado la sensación de que ha sido y será un corazón solitario pero sabe consolorase haciendo lo que mejor sabe hacer, escribir grandes canciones y , por supuesto, forma parte de la contribución a la música de discos llenos de angustia, como ya hizo en  su debut en solitario, Heartbreaker,  y coloco al joven compositor con la imagen del personaje aturdido, cigarrillo apoyado entre los labios, mano ahuecada sobre su corazón..

Ryan Adams es como un poeta surrealista que tiene el corazón maltratado pero se aleja de buscar la soledad, siempre busca como llenar su alma a través de los demás.

Pero si estaban esperando en un álbum de ruptura, otro Heartbreaker, creo que “The Prisioner” no es un disco que mientras su matrimonio con Mandy Moore se disolvía, se haya centrado únicamente en lamentaciones, y sangrar través de sus auriculares.

Es cierto y no voy a negar que el disco cobre una perspectiva donde Ryan ensambla un libro de recuerdos impresionante, que principalmente se dedica a capturar angustias, pero a la vez es el disco más logrado desde Heartbreaker.
Todas las canciones del disco van girando hacia temas  tan universales como la experiencia de la las ansiedas amorosas, y realiza un ejercicio introspectivo para poder enterrar las heridas que están inmersas en su mundo.

La apertura de la guitarra en “¿Do you still love me?” apresura una balada de energía impulsada por las teclas girando donde Ryan se diagnostica como ciego, un impedimento que él sabe que le mantendrá haciendo esa pregunta titular durante años.

Adams no puede dejar de proclamar que podría esperar mil años y admitir al mismo tiempo que no sabe cómo dejar ir sus sentimientos.

Cuando escuchas detenidamente las letras del disco descubres como Ryan nos hace reflexionar hasta qué punto somos prisioneros del amor y  a la vez nuestros propios carceleros (“Prisioner”).

En la cuarta pista del álbum “Haunted House”, el hombre todavía vive en una casa llena de recuerdos y los cuales está persiguiendole todavia en estos días.

Si algo tiene Adams como compositor y más en un disco tan personal como este, que entiende cómo hacer que cada línea cuente y tenga un significado propio.

Canciones como “Shiver and Shake” y “To Be Without You” son ejercicios perfectos en el minimalismo, evitando coros y haciendo hincapié en su muro de sus lamentaciones.

Todas las canciones del disco están dotadas de algún arreglo altamente emocional, todas las letras tienen reflexiones sobre el pasado (“Nada que decir o realmente ni siquiera se preguntan / Somos como un libro y cada página es Tan roto “).

Cuando Adams muestra atisbos de florecer, son los toques perfectos: una armónica gimoteante en “Doomsday”; un solo de saxofón, y otro de piano en la previa “Tightrope”.

“Prisioner“ es un gran disco, que desgrana los sentimientos más universales tras una ruptura.

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